
Esto que aparece en la foto pegado a la ventana, bien podría confundirse con una obra vanguardista. Sin embargo, esta muestra de creatividad espontánea, no es otra cosa que un homenaje a ese gran hombre que tanto ha hecho por la Administración: Macgyver.
Por razones que escapan a mi pequeño entendimiento, tenemos en la oficina un gran ventanal con dos agujeros en su parte superior por el que entra el fresco aire mañanero de noviembre, ideal para tonificar los músculos, a la par que provoca una agradable pulmonía. Imaginando el invierno que se nos avecinaba y dada la rápidez con que la Administración resuelve este tipo de cosas, un compañero y yo, armados de una escalera, cinta marrón de embalar y carpetas de cartulina hemos resuelto el problema de forma elegante, incluso artística, recibiendo por ello las loas y alabanzas del resto del departamento, que agradecido se recocija al saber que ya no habrá amputación de miembros por congelación.