
Estuve hace poco en una sede hermana y descubrí este elegante cartel a la hora de miccionar. Y es que la falta de puntería es un tema serio y más frecuente de lo que pueda parecer, como ya traté aquí. En vista del panorama, está claro que la solución más limpia y ecológica es la vuelta a los orígenes: mear en el campo.
Lo cierto es que las dependencias ya prometían distinción y finura a raudales, incluso antes de entrar, pues han sido estratégicamente ubicadas en frente de un establecimiento conocido por el pueblo llano como "puticlú"; todo un acierto para elevar la imagen de la Administración.
En fin ..., putas, orines y expedientes; surrealismo en estado puro, como nuestra querida Administración.